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La revolución global Presentación El Día internacional de los trabajadores (Primero de mayo), es la fiesta del movimiento obrero mundial, desde su establecimiento en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, París 1889. Es una jornada reivindicativa y de homenaje a los sindicalistas anarquistas, ejecutados por su participación en la lucha por la jornada laboral de 8 horas en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, en la Revuelta de Haymarket en Chicago. En EEUU no se celebra porque el presidente Cleveland instauró el primer lunes de septiembre (Labor day), por miedo a alentar el comunismo con la otra fecha. Interpretada desde múltiples perspectivas, la revolución obrera, es un amplio movimiento social en el que la clase trabajadora busca sustituir a la burguesía como clase dominante en las relaciones socio-laborales. Aunque el proletariado no fue el principal protagonista, habría que remontarse hasta las mismísima Revolución Francesa que provocó la quiebra del sistema feudal y el reconocimiento, por primera vez, de ciertos derechos de la clase obrera: Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, 1789 . Si el año pasado celebramos aquel mayo del 68, este año de crisis global se cumple, para más coincidencias, el aniversario del crack del 1929 o el centenario (julio) de la semana trágica (1909). La revolución global
No dejamos de rebelarnos porque nos hacemos viejos, envejecemos porque perdemos capacidad de rebelarnos, porque se va debilitando la voluntad y el ánimo para cuestionar y cambiar lo que se ha devenido en costumbre. Hoy, los jóvenes protestan para llamar la atención y a la acción contra un futuro imposible, negro, muy negro. El actual levantamiento de universitarios contra la reforma de Bolonia que, entre otras cosas, implica el sometimiento de los programas educativos a los intereses de las empresas, tiene algunos precedentes. En Atenas, diciembre de 2008, Alexandros perdió la vida y sus compañeros estudiantes desencadenaron disturbios y manifestaciones que concluyeron, pocos días más tarde, en una huelga general. Las revueltas se propagaron por Italia, Francia, Alemania, Dinamarca y España. El violento fenómeno de las periferias parisinas plagadas de jóvenes inmigrantes ha sido notable estos últimos años. Es verdad que en todas partes los jóvenes están más dispuestos a insubordinarse, pero hoy, encuentran sinergias con otras parcelas sociales, conexiones amigas en cualquier rincón del mundo. Los antisistema y antiglobalización hace tiempo que incitan a la movida insurrecta, sin embargo, los grandes sindicatos andan muy rezagados, sin encontrar el lugar que un día, ya lejano, perdieron en este negocio de las revoluciones. Hoy, simplemente son ineficaces burocracias que forman parte del sistema, grandes empresas de servicios sindicales con muchos mileuristas en plantilla. Durante estos últimos años, los sindicatos mayoritarios han celebrado incrementos salariales por debajo del 3% contrastando con los enormes beneficios y salarios de directivos de las grandes compañías y la banca, que ahora reciben multimillonarias ayudas sin depurar prácticamente responsabilidad alguna. Mientras, las perspectivas para los más desfavorecidos y especialmente para los jóvenes no han podido de generar a más pesimistas. Hay sociólogos que apuntan que nunca hasta ahora, los jóvenes habían tenido peores perspectivas que sus padres, de los que no pueden independizarse. La caída del muro de Berlín, en 1989, reforzó al sistema capitalista que sin antitesis, generó las condiciones de distensión y permeabilidad (fin de la guerra fría) que junto al desarrollo de las nuevas tecnologías preparó el terreno del fenómeno globalización. La revolución de 1989 está protagonizada por las grandes compañías que diseñan y ejecutan el asalto al poder del planeta. Las superempresas empiezan a fusionarse adelgazando sus plantillas al tiempo que se hacen económicamente más poderosas y fuertes, más que muchos gobiernos. El valor de lo intangible se multiplica en la bolsa, la marca y el marketing se anteponen a la producción de bienes que se deslocaliza al postor más barato para generar un crecimiento y beneficio irresponsable y muy mal distribuido. Los felices 90 han sido casi dos décadas de sobreexplotación intensiva de los recursos del planeta para obtener beneficio inmediato. De contaminación, de deterioro exponencial de la biodiversidad y la calidad de vida para mantener una economía consumista basada en el CO2. De proliferación de armas y conflictos bélicos para alimentar el gran negocio de la guerra y salvaguardarlo todo como está. De codicia y enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa de muchos, muchos más pobres más pobres todavía. Los valores no son el problema, simplemente no nos hemos esforzado en controlar el comportamiento consecuente. En España, a la italiana, la trama económico - política ha vivido prácticamente impune a la corrupción convirtiendo en costumbre hacer de lo público lucro personal. Nuestro modelo político-organizativo con administraciones y cargos, europeos, nacionales, regionales, locales... se conjuga perfectamente con un modelo económico poco sostenible basado fundamentalmente en la construcción y en el turismo. Así, nuestra situación geográfica se suma para liderar nichos de mercado afines como la droga, la prostitución y demás negocios clásicos de los círculos mafiosos y el dinero negro. Para peor, vamos en el furgón de cola de la UE en la inversión en educación e I+D, en el número de universidades de nivel y en la cantidad de licenciados en ciencia y tecnología, aunque destacamos en fracaso escolar. China, el país que más recursos invierte ya en I+D, superará en 2009 a la UE, EEUU o Japón en porcentaje del PIB invertido. España con un 0,9%, está más cerca de la media de los países subdesarrollados (0,5%) que de la de los desarrollados (1,5%). Y en productividad más de los mismo. Según el informe 2001-2008 elaborado por PIMEC, la producción/hora trabajada en el conjunto de la UE aumentó a una tasa anual acumulativa del 1,3%, en contraste con la evolución de EEUU y Japón (2,2% anual). No hace falta ser un gurú para predecir que en España la crisis será más crisis y durará más. Prácticamente todo se hace con petróleo. Al enardecimiento global y la intoxicación del planeta, se añade el colapso de un sistema económico insostenible. Hemos acabado con más del 50% del petróleo de la Tierra, el de fácil extracción. Las economías emergentes como China, La India, Brasil...necesitarán, para mantener su elevado y legítimo crecimiento, una materia prima que escaseará en breve. Nunca la población mundial había sobrepasado los 6.000 millones y jamás había existido tal multiplicación y sofisticación de consumo y armamento para exterminar a nuestros semejantes. La guerra, un sistema tan irracional y macabro como lucrativo para regular el crecimiento de la población y "resolver" los problemas entre pueblos, está servida. Esta es una crisis sistémica y global. El mundo que salga de este trance, que solo acaba de empezar, será bien diferente. Probablemente con ciclos más cortos, con crecimientos y beneficios más moderados, con períodos de crisis y convulsiones más frecuentes, con una mayor incertidumbre y ansiedad, con mayor atención a los desastres climáticos, al terrorismo y a la salud. Pero no saldremos de esta sin una nueva ética empresarial y sin una reingieniería de nuestro modelo internacional y su verdadera capacidad de gestión como sistema global. Quizás una revolución global ni siquiera parezca viable pero hay un factor también mayoritariamente joven y sedicioso, la red, cuya primera web nació también en 1989. Nada es lo mismo desde Internet. La información se genera, elabora y distribuye de otra manera, no hay exclusividad de las fuentes oficiales sino sobredosis de alternativas, Internet ofrece también cantidad de opciones sustancialmente diferentes para articular y dinamizar los movimientos sociales, nuevos métodos de trabajar, conectarse o coordinarse. Nunca una crisis tuvo un seguimiento global minuto a minuto, nunca una revolución se extendió por Internet. ¡PÁSALO!., 1 de mayo de 2009 |
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